viernes, 20 de mayo de 2011

La Hoja

LA HOJA

Las hojas son órganos en forma de láminas, de crecimiento definido, que por lo común se expanden desde el tallo en sentido lateral. Su disposición y el funcionamiento de sus células y tejidos les confieren función protagónica en distintos procesos bioquímicos de las plantas. En las hojas, tiene lugar la fotosíntesis. Allí también se producen los procesos de respiración y transpiración de la planta.
Pueden distinguirse cinco categorías de hojas, según su sucesión en la planta desde la misma base. Ellas son: cotiledones, encerrados en la semilla, que se forman en el embrión; catáfilas, de función protectora de las hojuelas de las yemas; nomófilas u hojas propiamente dichas; hipsófilas o brácteas, que protege la flor o inflorescencia, y antófilas o piezas florales, que intervienen en la reproducción (sépalos, pétalos).


SUS PARTES

La hoja normal o nomófilo está constituida por tres partes: la base foliar, el pecíolo y la lámina o limbo. La base foliar une la hoja al tallo, y generalmente, está ensanchada. El pecíolo es un rabillo que une la base foliar con el limbo soportando su peso; además, a través de él pasa el nervio principal, que transporta las sustancias del tallo a la hoja y viceversa. El limbo es una lámina muy delgada; esa característica hace que las células queden perfectamente expuestas a la luz solar, para el proceso de fotosíntesis. El limbo posee dos caras: una superior, el haz, y otra inferior, el envés. Sin embargo, no todas las hojas presentan las tres partes indicadas. Algunas carecen de pecíolo, por lo que reciben el nombre de sésiles o sentadas.
En otras hojas está ausente el limbo, y sus funciones son cumplidas por el pecíolo, que adopta una forma laminar. También se distinguen ciertas plantas cuya hoja se reduce sólo a la base foliar. En las gramíneas, la base foliar envuelve al tallo y se denomina vaina.




FORMAS Y TAMAÑOS

Las hojas pueden ser clasificadas según distintos criterios. La diversidad de sus formas y tamaños está en correlación con los ambientes en los que viven las plantas, y a los cuales deben adaptarse. Las hojas simples son aquellas en las que de cada pecíolo surge un solo limbo. De acuerdo con la forma del limbo se distinguen varios tipos: el acicular, en que la hoja es linear y puntiaguda, cuyo ejemplo es la del pino; el acorazonado, como la hoja del tilo; el lanceolado, hoja alargada que termina en forma de punta de lanza, como la del sauce; el lineal, de forma alargada y muy angosta como la de la avena y los cereales en general; el oval, como la del haya silvestre, y muchos otros.
Las hojas compuestas son las que presentan varias hojuelas articuladas separadamente, conocidas como folíolos. Cuando las hojuelas se insertan a uno y otro lado del pecíolo, como en una pluma de ave, las hojas se denominan pinnadas. Pueden ser parapinnadas (algarrobo) o imparapinnadas (fresno), según sea par o impar la cantidad de folíolos.


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